Cambio de Nombre...
¡Una pequeña anécdota
de mi vida!…
Recién llegado de
Francia...
tuve que ingresar a filas...
filas militares...
Sin comerlo ni beberlo...
el llamado al
servicio militar obligatorio me llamó...
como quien tiene que
ir a un velatorio...
Estuve en Cádiz...
en la Escuela de la
Marina…
de San Fernando...
En un cuartel de solo
hombres con pelo corto...
y ordenes recibidas en agresividad marcial...
Me hice portavoz del escuadrón al que pertenecía…
En aquella época
muchos reclutas eran analfabetos...
y no tenían posibilidad
de enviar cartas a sus familias o parejas…
Cuando vine de
Francia...
no sabía escribir en
Castellano...
tuve que aprenderlo
a
marchas forzadas...
Una nueva lengua...
ortografía...
otro mundo…
del día a
la mañana...
Me eligieron...
y con un lazo rojo en
la solapa...
quiénes quisieran
transmitir sus sentimientos...
sabían a quien
pedírselo...
Me hice cabo de
artillería...
en un curso de varios
meses...
para estar más tiempo
en tierra...
Desde allí...
a Cartagena...
a un barco de guerra:
en el quinto reemplazo del año1976...
Hundido en varias
ocasiones…
reflotado para tiempos de guerra…
y seguramente entero
gracia a las capas de pintura...
Un polvorín de proa a
popa...
Bombas de alto
peso...
para cañones desfasados
en el tiempo...
En el barco...
la estrechez...
en escotillas de
ratoneras...
olor continuo a
carburantes
y las pestilencias de esas bombas de tamaños descomunales...
Para girarme en la
litera...
debía empujar al
compañero de encima mía...
todo un poema en
olores
de lo humano
bajo cubiertas de acero...
La convivencia en la máxima angostura...
daba pie a luchas de
poder...
según de que región
éramos...
lenguas...
costumbres...
formaban fronteras...
En varias
ocasiones...
vi como relevaban
al Capitán...
por borracho...
Vi...
como las mujeres
de algunos
suboficiales chusqueros...
venían a primero de
mes
a cobrar las pagas...
antes de que sus
esposos
se las bebieran en botellas de no contarlas...
Vi...
como el barco era
utilizado
para atracar
en Puerto Franco...
“en Canarias”…
Llenaban las bodegas
de cartones de Tabaco Americano y Whisky...
que luego los
oficiales
comercializaban en territorio peninsular...
Vi...
como moría...
un sargento
en una
prueba de tiro
contra una bomba anticarro...
Los artificieros no
sabían...
o
ignoraron
que esos
artefactos explotan en circulo...
La metralla...
siendo joven
y con
carrera lo dejo listo en un instante...
Vi...
como metimos
una
bomba de gran artillería…
en la garganta de esa enorme arma
y
como se atascó en el
momento del disparo...
momento
inolvidable...
Yo...
con 21 años recién cumplidos...
profesor de yoga...
me hacía fotos
tapando las bocas de aquellos
instrumentos de quitar vidas...
Justo antes de
Ingresar a la armada...
me hice
vegetariano...
Cuatro meses en
tierra...
y otros 14 en barco
navegando...
Toda una proeza el
comer...
el sobrevivir...
Me asignaron...
litera...
guardia...
destinos...
según circunstancias
de la vida a bordo...
Transcurrió el tiempo
y
Dios!...
quiso...
que del día a la
mañana...
ya no tuviera guardias...
ni puesto...
estaba en el
avituallamiento del barco...
calculando los suministros
para la tripulación...
En sus enormes cámaras
frigoríficas...
carnes de procedencia
“Argentina”...
en sacos...
de los de patatas...
con las fechas de sus
embalajes...
Más de 36 años de congelación...
y lenguados en las
mismas condiciones...
Entrar en plena
navegación...
a esas neveras
llenas
de gachos de colgar vacunos...
era bajar al infierno
en frio extremo...
No había forma de
despegar
aquellas cuerdas pegadas
a los cuerpos sin vida
de unos animales
sacrificados hacía décadas...
La comida de los
ejércitos
no era algo que preocupara a las comandancias
en lo más mínimo...
Y…
salir a alta mar...
para muchos...
incluso para oficiales...
todo un drama...
mareos...
y
flaquezas
anímicas...
Comer surcando
oleajes de envergadura...
suponía ser todo un héroe...
Llegar a la zona de comedores...
justo en la proa...
allí donde más se
mueve el navío...
y
bajar por
escotillas
de unos cuantos de metros...
solo al alcance de Spiderman…
era ganarse unas medallas más que meritorias…
En más de una ocasión...
algunos mandos
me enviaron a que les buscara víveres...
cuando el mar se enfurecía…
¡Tenia las llaves
de todas las despensas del barco...
pude sobrevivir a base de:
pan…
queso...frutas…
y
verduras!…
Llegó un momento...
en donde no tenia
nada que ver con el navío....
ni puesto...
ni guardia...
ni na de na...
solo atendía suministros…
Si se hubiera
hundido...
a mí…
no me hubieran
pasado lista…
jajjjajjaja!!!!!......
¡Aprendí
en aquellos meses...
el valor de los
espacios....
los silencios...
a oír los lamentos...
los llantos...
la desesperación…
y la grandeza de amigos incondicionales!…
¡Y también...
a ver la enorme
belleza de los mares…
sus colores...
matices...
amaneceres y
atardeceres!…
¡Cortejos de
delfines...
buscando los
sobrantes de cocina...
nadando en medio de
la nada...
en el poderío de sus espaldas
grises
y pulidas!…
En el barco...
había varios:
Enrique...y otros tantos...Romeros...
Solo había un Dávila…
( mi segundo apellido)...
y así…
me di a conocer por todos…
He decidido cambiar mi
nombre...
ya lo intenté hace
unos meses...
En este momento...más
convencido...
dejo de llamarme:
Enrique...
para ser:
Dávila...
en temas por
ahora...de escritos...
¡Es algo que siento
hacer...
como una renovación
de mi Ser!...
¡Con todo mi
Amor
comparto estos episodios del mi vivir!...
¡La auténtica
amistad...
es contarnos los unos
a los otros...
en el propósito
de
aprender
de todos...
un mucho...un poco!...
Con cariño y
respeto…
Gracias!...
Dávila...